domingo, 16 de julio de 2017

Poesía novena.

Olivar del Morisco,
viento en las ramas,
amapolas sin hojas,
charca sin ranas.
Pasa un cortejo:
brillantes calvas
y algún lamento.
Y en el camino
de polvo yerto
la chumbera y su sombra
oyen al muerto.
Olivar del Morisco
y del silencio.
El mosto en la taberna
hierve en febrero.
Blancura de la nube,
azul del cielo,
umbroso el surco,
rostros morenos.
Zumbidos de pozos,
patios inciertos,
cacareos de gallinas
y desconciertos.
Y mientras, la luna
sobre las tejas,
cuaja de tristezas
pupilas viejas.
Olivar del Morisco,
duérmete pronto.
Deshilachado el llanto
no te despiertes
mañana. Olvida,
durmiendo hondo,
olivar, tu pena.

(Abril, 2017).

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