viernes, 11 de mayo de 2012

Otra pancartita



Claro, hombre, digo perro; que se entere la gente. Para la manifestación de mañana día 12, sábado, desde la Plaza de España hasta la de las Setas. Celebrando el primer año del Movimiento de los Indignados al nivel mundial.

Y un detalle del suplemento de la curva de indignación, cuya predicción es, como vemos, un estallido volcánico de consecuencias socialmente muy positivas.


jueves, 3 de mayo de 2012

Cri (o "crisis" recortada, o el canto del grillo)


Pues parece que se trata ahora, Cisquito, desde las Alturas Administrativas, de instilar gota a gota en los oídos de los durmientes el venenillo mortífero de un sentimiento de culpabilidad por el declive de la economía; una de las frases que más contribuyen a ello es la de que "hemos gastado por encima de nuestras posibilidades", seguida de otras consecuenciales como " todos tenemos que hacer sacrificios", "hay que remar en la misma dirección (El capitán de nao Juan Carlos de Borbón dixit)", etc., etc.

Entre las grandes groserías del Poder apenas resalta, como otra más que es, esta burda maniobra, cuyo fin es descargar de responsabilidades a banqueros y empresarios y cuyos efectos más inmediatos son los de confundir a los durmientes, a mas de reforzar las conductas depredadoras de las dichas élites financieras e industriales.

Como quiera que por falta de culpabilidad no podemos escapar, tanto durmientes como despiertos, y a modo de ejercicio higiénico-mental, he estado ensayando unas instrospecciones espirituales en los ratos libres, una especie de autopsicoanálisis, —indulgente desde luego—, buceando en mi alma en busca de los orígenes y causas de este desasosiego compañero mío, que me obliga a eludir miradas limpias como la de los pobres niños tercermundistas víctimas de la guerra y el hambre, como las de los enfermos mentales crónicos, o como las de los pelícanos y gaviotas empapados en el viscoso petróleo de barcos accidentados, por nombrar algunas de las que en lista inteminable de día y de noche nos interrogan a quienes, merced a un frigorífico lleno de alimentos y a un médico a la vuelta de la esquina, podemos dedicar ratos y ratos a teclear con el ordenador o a vituperar al mosqueante borracho —parado de larga duración, para complicar más el tema— que en la puerta de la tasca nos lanza un piropo, como si nos hubiera lanzado una granada rompedora.

He aquí lo que he encontrado en el cenagoso fondo de mi espíritu, sin tener que profundizar mucho más allá:

Culpable. Pero no de los cargos de que se me acusa. De ellos son culpables los peces gordos de las empresas multinacionales. Los quiero fuera de las aguas territoriales de mi interior. Ya.

Y ahora vienen tu mirada de miel, tus cejas delicadamente enarcadas, tu cabecita ladeada a la espera de la respuesta: ¿que de qué soy culpable, dices? Pues de existir, hijo; ya lo dijo Calderón:

¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice!
Apurar, cielos pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.

—¿Y tu padre y tu madre? ¿no lo son de haberte traído al mundo? —dices desde tu ignorancia—.
—Pues mira, ahora que lo pienso, y "pecados originales" de los mamarrachos ensotanados aparte, recuérdome de un sargento castellano-leonés —que diríamos hoy en el Estado de las Autonomías— un poco bruto él, que en las arenas de África decía de las indígenas: "hay que ver, muchachos, que paren más que las conejas".
Y le respondieron una vez: "mi sargento, es que si se cierran de piernas, tienen pocas posibilidades de llegar a viejas. Un anciano sin hijos que le cuiden, aquí es un gato al agua".

En esto, Cisco, Andalucía se parece algo al Tercer Mundo: mucha gente y pocos recursos materiales; pero el quid y el trasfondo, aquí y allí, en Madagascar y en el Quinto Pino, es que cuando hay recursos, se los apropian los que dijimos. De manera que las occidentales ayudas al desarrollo son un chiste sin gracia desde que empezaron, habida cuenta de la estructura de poder que se ha instalado en dicho Occidente.

Aquel sargentucho infame maniobraba con la misma estratagema con que hoy se nos manipula: la de culpabilizar a las víctimas.

Cisco, el hombre, como animal superior que es, tiene una naturaleza buena y positiva; el problema son los modelos que desde niños se les muestran, como son los ricachones poseedores de la tierra, como son los guerreros sumisos a ellos, como son las mujeres prostituidas a unos y a otros; todos ellos vagos, egoístas, epicúreos calculadores, voraces narcisistas, canalla inmunda y repugnante a la cual ¡¡sí hay que recortar!!.

—¡Ole, ole y olé! —exclama el perro, aturdido—; me has saltado las lágrimas.
—Ea, pues vete un ratito al corral —le insinúo yo—, que voy a seguir ahora el giro copernicano con Nicolás Guillén.
(Y leo: "¡Qué cielo de azul callado, mira impasible tu duelo! Qué cielo de azul callado, ay, Cuba, el que Dios te ha dado, ay, Cuba, el que Dios te ha dado, con ser tan azul tu cielo!").