jueves, 25 de junio de 2009

Fenomenología del Fenómeno





Emoción y orgullo a partes iguales sentimos al presentaros algunas de las actitudes vitales del Fenómeno de la Naturaleza, captadas bajo circunstancias inverosímiles.

sábado, 13 de junio de 2009

Ventiladores y perros


Aplicando la variadísima morfología canina, dilecto Cisco, a los utensilios de la vida diaria, y en concreto a los ventiladores, esos aparatos engendradores de brisas que parecen dotados de vida propia, permítaseme unas comparaciones que se encaminan acaso al remoto pasado, cuando nuestros ancestros animistas veían, o creían ver, o decían que veían, o decían que creían ver seres animados hasta en los más humildes guijarros.
Tenemos, para nuestro solaz, un ventilador grande, blanco y silencioso, de movimientos pausados, lentos, ceremoniosos: es un fantasma amigable, un espectro lleno de bondad, como esos enormes perros mudos de pelo largo, sedoso, que acompañan a sus amos pegados a sus pasos, sin volver la cabezas ni menear la colas.
Tenemos, para nuestro disfrute, un ventiladorcito enano, robusto, escandaloso, que se mueve con violentas y desencajadas oscilaciones: este sin duda es perro de presa de tamaño degenerado a causa de los cruces con perritas de salón.
Tenemos, para nuestra satisfacción, un artefacto que en nada tiene que envidiar a las hélices de aquellas fortalezas volantes que propiciaron el triunfo de los Aliados en la dura confrontación de mediados del siglo pasado, la horrorosa Segunda Guerra Mundial: este es inclasificable, acaso lobo adulto, plateado por la luna y el resplandor de la nieve; en verdad es hálito invernal lo que exhala, pero... ¿te extrañas, amigo mío? ¿no sabías que los lobos son perros igual que tú, solo que menos proclives a la vida cómoda y regalada?
Y por fin, tuvimos, ahora ya sólo en retazos y girones de la memoria, un ventilador que acabó sus días pringoso, polvoriento, entelarañado y roído por el óxido. Era bonito cuando joven, pero el tiempo y la edad lo convirtieron en una basura metálica repugnante: este podías haber sido tú. Ya sé que no te gusta que te lo recuerde, pero a veces es bueno volver la vista atrás, para mejor apreciar lo que tenemos, Cisco del alma. Disfruta de cada momento y acuérdate que te deshecharon como a un pingajo, arrojándote sin piedad a donde las garrapatas y las pedradas, el frío y la lluvia, el hambre y las noches tenebrosas.

lunes, 8 de junio de 2009

Miradas

La incertidumbre es un cristal de aumento que, entre nosotros, cuando yo sentado y tú sentado, mirándonos, sospesándonos en el abandono del tiempo fluimos uno en el otro, nos permite ver lo que queremos ver. Esa lupa líquida que nos envuelve tiene la propiedad de mostrarnos el azul del cielo, con sus nubes blanquísimas, o la copa dorada del limonero cuando al atardecer una cortina de luz sobrevuela el tejado, y poca cosa más. Lo demás desaparece. Queda el silencio. Un cielo... ¡tan azul! y unas nubes... ¡tan nubes! y el silencio... ¡tan silencio! Tan silencio es el silencio cuando nos miramos interminables el uno en el otro, que tu cara es silencio y tus ojillos son silenciosos.
La incertidumbre de todo reina, arrollando con ternura las cosas y los actos, y pone un beso en cada segundo que se desvanece, y cuando al final todo es beso, parpadeas, y yo te sigo el juego. Miras de reojo y copio el giro, y me arrancas la sonrisa que nos devuelve a la falsedad del mundo. Aunque... la culpa es mía. Tú eres más trascendente y más serio y a mí, en cambio, me arrastran las insignificancias y mezquindades del existir.