lunes, 14 de diciembre de 2009

¡Durmiendo la siesta en pleno invierno!


Fíjate, Ziskete*, la placentera expresión del durmiente, con los pies calentitos gracias al medio descabezado can, —alguna pelea, sin duda—, que, además de ejercerle de calefactor, le vigila la casa y defiende sus propiedades.

* Que se note que estamos estudiando euskera.

martes, 17 de noviembre de 2009

Los tartesos y sus perros


En estos montoncitos de basura y detritus que nos muestra la fotografía podría haber reliquias de algún antepasado tuyo, compañero. Son de los que los arqueólogos recolectaron en el cerro del Carambolo en el año 1957 —yo tenía cinco entonces—, y se exponen en el Museo Arqueológico de Sevilla en los actuales días, junto con, como no podía ser menos, el auténtico tesoro de los tartesos. Otra vez mis ojos ya viejos, o casi, se han dejado acariciar por el brillo melancólico y otoñal, y algo enigmático también, del oro antiguo del collar, de los brazaletes y de las placas. Voy por el Carambolo a menudo. Digan lo que digan las gentes de Camas, el Carambolo es castillejano, o, mejor dicho, de las tribus que habitaron por aquel entonces las alturas aljarafeñas orientales, puesto que está a un tiro de piedra de nuestro hogar, Cisco, y los cameños, sin embargo, tienen que, para llegar a él, andar un buen rato por escarpados barrancos. Entonces las mentes no estaban tan compartimentadas por fronteras administrativas, por pertenencias político-territoriales, por egoísmos del capitalismo deshumanizado. Hoy en el Carambolo hay, con frecuencia, jóvenes atiborrados de toda clase de drogas, los cuales bailan y ríen alrededor de sus coches-discotecas. También hay asentamientos chabolistas cercanos, con sus chiquillos astrosos y sus perros mansurrones. Y mucho grafiti, mucha pintada colorista en los muros de hormigón que cubren el santuario por excavar. Y basura moderna y vertidos de escombros por doquier. Los pinos están castigados y la cabeza del cerro medio calva, medio quemada. Algunos pasean sus perros por allí, para que husmeen la epopeya que emana de la tierra.
Y el barrio de El Chato, como un río ladera abajo, hacia la Vega, manantial del olvido cuya corriente de casas sordas, humildes, ruinosas y fantasmales, blanquea espectral bajo la luna cuando subo la Trocha bicicleta en mano tras vivir un anochecer hispalense, imperial.

viernes, 13 de noviembre de 2009

¡Ea!

A día de hoy, la dermatitis se ha ido (nadie sabe cómo ha sido).



Otro aspecto de su ausencia. Adios.



Ayer ya se notaron los primeros síntomas de recuperación.



Otro aspecto de la situación en el día de ayer.

martes, 10 de noviembre de 2009

La dermatitis alérgica



Te vamos a dejar como nuevo, chato. Las dos inyecciones de esta mañana para empezar. Parece que la del lomo te dolió, ¿eh, pájaro?. Pensarás que soy un canalla por llevarte a ese antro de penalidades que imagino debe ser para ti la clínica veterinaria. Estoy seguro que no asocias con ella el bienestar posterior que te dispensan los cuidados y atenciones que allí te proporcionan, pero así es, Cisco. Ese precioso tesoro que es la salud tiene su fundamento, origen y basa en los medicamentos que nos proporcionan los doctores, salvedades aparte como es la vacuna contra la gripe A según la monja Forcades, pero eso te concierne sólo indirectamente (en el sentido de que, si caigo malo con dicha gripe no podrás disfrutar de tus dos o tres paseos diarios).
Han sido 34 euros por la consulta y los dos inyectables. Preferible es gastarse el dinero contigo, antes que con muchos humanos que en el mundo son. La caja de pastillas, CEFA-CURE, de 20 unidades, 20 euros y 26 céntimos, o sea, más de un euro por pastilla. Te digo lo mismo: es dinero bien invertido. Y queda el CORTAVANCE en espray, que recogeremos esta tarde de la farmacia. Nada, nada. No te preocupes. Lo peor que puede pasar es que nos veamos en la calle durmiendo en cartones, con una mano delante y otra atrás.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Apreciaciones

Cisco, una persona que lleva a su perro suelto de paseo sin su collar y su correa es un ser deleznable, miserable, irresponsable, "hecho polvo", si me permites la expresión; por obvias razones, entre las que están que el can pueda extraviarse y perderse —la más importante según mi valoración—; otra de estas razones es la molestia que causa a las demás personas que comparten los espacios públicos, y a las eventuales mascotas de estas personas; ¡cuantas veces hemos ido juntos, disfrutando de nuestro esparcimiento por calles y campos, y de sopetón ha llegado hasta nosotros, a importunarnos, un perro agresivo, cuyo estúpido dueño no se preocupa por él y mira, por lo general, para otro lado!
Me consta también que hay gente con una especial sensibilidad, que no soporta la proximidad de un animal. En especial, muchos niños. Bastantes.
Imagínate a tus congéneres atiborrándose de porquerías indigeribles en todo contenedor que se ponga a mano.
Es penoso ver a diario por paredes y postes los cartelitos fotocopiados con los que un poseedor de perro implora algún dato sobre su perro desaparecido, a veces ofreciendo dinero. Pero para estos desgraciados a los que parece importarles un comino que su chucho muera aplastado por un automóvil, o que muerda a cualquier viandante, o que se desoriente, se pierda, y sufra las terribles consecuencias del hambre, la sed, el abandono... dichos cartelitos deben significar algo así como cursilería, cosas de "pijos", según parece.
Cisco, estas personas son dignas de lástima. Deberían estar atendidas por psicólogos. Son más dignas de conmiseración que sus tristes, desamparados animales.
Nunca, —entérate bien—, nunca, te llevaré de paseo sin tu arnés y tu correa retráctil.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Diálogo angustioso


—Llevo bastantes días con una idea, o concepto, rondándome la cabeza.
—¿Sí?
—Sí. Como lo oyes. Hay constructos mentales que son como esas cancioncillas que se pegan de tal forma que puede pasarse uno toda una mañana tarareándolas. Creo que si me permites que te explique el asunto, Cisco, podré quitármelo de la mente, o al menos encontrarle otras caras y otros aspectos.
—Bueno, venga. Te escucho.
—Verás; resulta que, a raíz de cierta preocupación que me angustiaba, en relación con la contemplación de obras de arte, decidí dar un repaso a mis viejas lecciones de filosofía, en busca de alguna objetividad que me mantuviese a flote en la deriva y torbellino que sufre mi alma frente a, digamos, una buena composición musical, pongo por caso. Sensible que es uno.
—Ya, ya. A veces abusas oyendo música, como el otro día con los joropos venezolanos; te estuve observando las más de tres horas que te pasaste abstraído, más allá que acá.
—Claro. Mira a ver si estás de acuerdo: el saber más primigenio y radical, pienso, puede ayudarnos en esta tesitura, proporcionándonos distancia, conciencia, control y, repito, objetividad. Por eso acudí a mi querido diccionario de Ferrater, y abrí la página de Filosofía del Arte.
—Bien hecho. Don Jose Ferrater Mora colocó con su magna obra a la filosofía hispana en un lugar prominente.
—¡Ji, ji! Veo que no eres un perro torpe, no.
—Hombre... ¿a qué te crees que me dedico cuando me quedo mirando el fondo del patio, echado en el suelo fresquito y sin mover un pelo del cuerpo? A triturar con mi cerebro la problemática más metafísica que imaginarse pueda.
—Lo tendré en cuenta desde ahora. Y procuraré no sacarte bruscamente de tus profundas cavilaciones.
—Lo cual te agradeceré mientras viva, amo Antonio.
—Bueno. Al grano. En el referido artículo se habla, entre otras cosas, de la relación entre intuición y expresión: Ciertos autores sostienen que el arte es esencialmente intuición y que, en último término, esta intuición es "inefable" o por lo menos "intraducible". Los símbolos usados son entonces considerados como algo humanamente necesario, pero de alguna manera impuro. La intuición es aquí una especie de "forma pura" que usaría la expresión como una materia siempre inadecuada. Otros mantienen que el arte es esencialmente expresión y que lo que importa son los medios expresivos y lo que puede hacerse con ellos. Finalmente otros declaran que intuición y expresión son igualmente necesarias.
—Ya te veo. Todo el día pensando si echando mano de la intuición vas a saltar a la fama universal, o si es preferible hacerlo desempolvando los tubos de óleo petrificado ¿no, artista?
—Cisco, por favor. Un poco de respeto.
—Porque te respeto digo lo que pienso. Llevamos ya mucho tiempo conviviendo y creo conocerte algo.
—Pues para que me conozcas más, te diré que, necesariamente, al leer expresión medité sobre expresionismo, esa tan famosa escuela, o tendencia, que sobre todo en pintura dio tanto juego en el siglo recientemente dejado atrás. Y entre los expresionistas a los que sometí a un repaso, un individuo que llamó mi atención, Panamarenko (seudónimo de Henri Van Herwegen, nacido en Antwerp, Bélgica, el 5 de febrero de 1940), el cual construía esculturas de fantásticos aviones y aparatos voladores.
—Total, que emprendiste un viaje etéreo.
—Pues sí, pero en el tiempo, y marcha atrás, Cisco, porque... ¿cómo no acordarme de mis años de cadete (soldados-alumnos nos llamaban) en la Escuela del Ejército del Aire de Agoncillo, provincia de Logroño?
—Arrea. Yo no habría ni nacido entonces.
—Ni tú ni tu padre ni casi tu abuelo, chico. Era allá por el año 1965. Teníamos un profesor, teniente él, hombre fornido, de tez cetrina y ojos zarcos, fríos e inhumanos; fumaba incansablemente y nos recitaba la lección entre bocanada y bocanada de humo paseando entre los pupitres, con voz de autómata y mirando al suelo. Nos daba la asignatura de "Tecnología", que por aquel entonces y allí no era lo que hoy y aquí, sino que versaba sobre componentes de los diversos aceros, resistencia de materiales, máquinas-herramientas, normas UNE y normas DIN, y cosas parecidas. Eran "Viejas Tecnologías" que nada o poco tienen que ver con las "Nuevas". De aquellos recordados profesores llegamos a sospechar que habían participado, alguno que otro, en los cruentos bombardeos de la Guerra Civil, incluido el incalificable de Guernica.
—Hay que ver. Y luego usáis peyorativamente la expresión "animales" como insulto.
—Así somos, querido perro; y en esas nuestras manos estás.
—¡Glub! (Inaudible)
—Bueno, sigo. Y por estos simples derroteros desemboqué en la rememoración de una novela que significó mucho en mi vida moza. Refiérome a "La ciudad y los perros", del escritor Mario Vargas Llosa, en cuanto que ajustadísimo retrato de lo que era y constituía aquella escuela militar riojana. Muchos de los episodios y aventuras de la célebre novela parecen calcados de los que nosotros experimentamos allí durante aquellos años. Viví, querido Cisco, algunos de sus capítulos en mi propia carne.
—Vaya, qué interesante.
—Sí que lo es. Entonces, yo, como mis amigos y conocidos, admiraba a don Mario. Sus obras en pleno boom literario sudamericano nos ayudaban a vivir y nos enriquecían las almas. Pero luego, desafortunadamente, llegó el desengaño, cuando el novelista peruano derivó, derechizándose, a unos planteamientos que desde niños habíamos odiado. Hoy día sería lógico situarlo en esa fiesta de la élite peruana en la que el general Donayre, rodeado de acólitos y cortesanas enjoyadas, bromea sobre los empobrecidos chilenos que cruzan la frontera, diciendo que los va a devolver en cajones, y si no, en bolsas de plástico. Las señoronas ríen las gracias del general con carcajaditas recatadas. Solo faltaba en la coreografía el autor de "Pantaleón y las visitadoras".
—Así es la vida, Antonio.
—Así.

sábado, 18 de julio de 2009

Toque de ciscarra

Toque de ciscarra, el cual Antoñito el de Castilleja (con la impagable colaboración de Cisco®) dedica a Pedro Delgado, extremeño con hondura, autor del blog "Quejío flamenco". Gracias siempre, amigo mío.

jueves, 25 de junio de 2009

Fenomenología del Fenómeno





Emoción y orgullo a partes iguales sentimos al presentaros algunas de las actitudes vitales del Fenómeno de la Naturaleza, captadas bajo circunstancias inverosímiles.

sábado, 13 de junio de 2009

Ventiladores y perros


Aplicando la variadísima morfología canina, dilecto Cisco, a los utensilios de la vida diaria, y en concreto a los ventiladores, esos aparatos engendradores de brisas que parecen dotados de vida propia, permítaseme unas comparaciones que se encaminan acaso al remoto pasado, cuando nuestros ancestros animistas veían, o creían ver, o decían que veían, o decían que creían ver seres animados hasta en los más humildes guijarros.
Tenemos, para nuestro solaz, un ventilador grande, blanco y silencioso, de movimientos pausados, lentos, ceremoniosos: es un fantasma amigable, un espectro lleno de bondad, como esos enormes perros mudos de pelo largo, sedoso, que acompañan a sus amos pegados a sus pasos, sin volver la cabezas ni menear la colas.
Tenemos, para nuestro disfrute, un ventiladorcito enano, robusto, escandaloso, que se mueve con violentas y desencajadas oscilaciones: este sin duda es perro de presa de tamaño degenerado a causa de los cruces con perritas de salón.
Tenemos, para nuestra satisfacción, un artefacto que en nada tiene que envidiar a las hélices de aquellas fortalezas volantes que propiciaron el triunfo de los Aliados en la dura confrontación de mediados del siglo pasado, la horrorosa Segunda Guerra Mundial: este es inclasificable, acaso lobo adulto, plateado por la luna y el resplandor de la nieve; en verdad es hálito invernal lo que exhala, pero... ¿te extrañas, amigo mío? ¿no sabías que los lobos son perros igual que tú, solo que menos proclives a la vida cómoda y regalada?
Y por fin, tuvimos, ahora ya sólo en retazos y girones de la memoria, un ventilador que acabó sus días pringoso, polvoriento, entelarañado y roído por el óxido. Era bonito cuando joven, pero el tiempo y la edad lo convirtieron en una basura metálica repugnante: este podías haber sido tú. Ya sé que no te gusta que te lo recuerde, pero a veces es bueno volver la vista atrás, para mejor apreciar lo que tenemos, Cisco del alma. Disfruta de cada momento y acuérdate que te deshecharon como a un pingajo, arrojándote sin piedad a donde las garrapatas y las pedradas, el frío y la lluvia, el hambre y las noches tenebrosas.

lunes, 8 de junio de 2009

Miradas

La incertidumbre es un cristal de aumento que, entre nosotros, cuando yo sentado y tú sentado, mirándonos, sospesándonos en el abandono del tiempo fluimos uno en el otro, nos permite ver lo que queremos ver. Esa lupa líquida que nos envuelve tiene la propiedad de mostrarnos el azul del cielo, con sus nubes blanquísimas, o la copa dorada del limonero cuando al atardecer una cortina de luz sobrevuela el tejado, y poca cosa más. Lo demás desaparece. Queda el silencio. Un cielo... ¡tan azul! y unas nubes... ¡tan nubes! y el silencio... ¡tan silencio! Tan silencio es el silencio cuando nos miramos interminables el uno en el otro, que tu cara es silencio y tus ojillos son silenciosos.
La incertidumbre de todo reina, arrollando con ternura las cosas y los actos, y pone un beso en cada segundo que se desvanece, y cuando al final todo es beso, parpadeas, y yo te sigo el juego. Miras de reojo y copio el giro, y me arrancas la sonrisa que nos devuelve a la falsedad del mundo. Aunque... la culpa es mía. Tú eres más trascendente y más serio y a mí, en cambio, me arrastran las insignificancias y mezquindades del existir.

lunes, 20 de abril de 2009

Exhumaciones

He tenido una mañana de perros en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla, exhumando manuscritos de la vida castillejana en el siglo XVI.
Mañana de perros en el mejor sentido concebible.
Mira, Cisco:

En lunes qatorçe de marzo de mill e quinientos e çinquenta e dos años ante el Srº Miguel de las Casas Alld Ordinº Ptº Juana la Rubia e se querello de Juª Diaz e dixo que tiene un perro manchado ques muy bravo e oy dch mordio a Juº su sobrino e le hizo dos mordeduras en el braço izquyerdo que le corto cuero e carne e salio mucha sangre de la cual esta a punto de muerte e hizo muestra de las dichas mordeduras e luego el dch Juº mostro el vraço e mano e tenia dos heridas mordeduras en la muñeca del braço izquyerdo de q tenia cortado el cuero e la carne e le salia sangre pedio al Señor alld q mande matar el dch perro e le mande pagar la cura e pedio justiçia e costas.
E luego el dch Señor Alld en presençia de mi el dch scrivano fue a las casas de la morada de la dchª Juana Dias e avida ynformaçion como el dch perro mordio al dch Juan de unos nynos questavan en la calle dixo que mandaba e mando a la dchª Juana Dias que luego mate el dch perro e pague la cura que costare curar el dch Juan porque es mala la mordedura e la dchª Juana Dias dixo que ella esta presta de hazer matar el dch perro como el dch Señor Alld le manda.

¿Quien nos asegura que no era un antepasado tuyo, solo que más irrascible?
Pero parece que el suceso produjo enérgica reacción oficial, a juzgar por el siguiente documento:

Pregon. En la Villa de Castilleja de la Cuesta lunes diez e ocho dias del mes de Jullio de mill e quyºs e çinquenta e dos años alonso Jordan pregonero del Conde cuyo del lugar de Tomares por mandado del Señor myguel de las Casas Alld Ordinº desta dchª Villa apregono pucamente en la plaça desta dchª Villa e por esta dchª Villa que todos e qualesquier personas que tienen perros asi VºS como moradores desta Villa si fueren mastines o galgos o podencos los tengan atados de noche e de dia e si fueren gosques* los echen garavatos** so pena que si los hallaren sueltos por la calle los grandes e los pequeños sin garavato que pagaran uº real de pena por cada vez e si los hallaren por las viñas que paguen asimysmo uº real de pena e lo puedan matar sin pena alguna e que se repartan las penas de los que tomaren por las viñas la trª parte para el denunçiador e la trª parte para el Señor de la viña e la trª parte para la camara de su señoria e los que tomaren por la calle que sea la mitad para el denunçiador e la otra mitad para la camara de su Srª e asimysmo que todos tapen sus portillos dentro de ocho dias los que estan por el lugar por donde se pueda resçibir daño so pª de trs reales de pª repartido por la manera que dchª es, tgº Ximon de Valençia e Juan Myllan e Juan de Vega e otros muchos Vºs desta dchª Villa.

* Gozque. Perro pequeño muy sentido y ladrador. RAE.
** Garabato (desusado). Bozal para perros. RAE.

Al final pagáis los justos por los pecadores. Siempre he pensado que somos los dueños los responsables de vuestras "genialidades".

jueves, 16 de abril de 2009

Allá va la despedida

Tengo que irme, Cisco; te quedarás en el patio, tranquilito al sol, hasta que vuelva ¿eh?


Ya eres mío. Ahora ten un poco de paciencia, y juega con las gatitas.


Venga, chato; al suelo, que regresaré prontito.


Me pierdo en esos ojos tan bonitos. Adios.


(Nótese lo pertinaz que se muestra en seguir manteniendo el contacto, pegado a mis piernas y fija su maravillosa mirada en mí. Soy todo lo que tiene).

viernes, 3 de abril de 2009

viernes, 6 de marzo de 2009


Cisco, dentro de un ratito vamos a salir a dar un paseo. Acaba de cruzar el cielo gris un avión, he sentido el rugir de sus motores. En la radio emiten música progresista y al fondo del corral canta algún pajarito mañanero. En la calle —imagino— no habrá nadie, sábado como es. He pensado cargar con el portátil e ir al Centro de Conocimiento para transcribir mis apuntes de historia de Castilleja, pero no estoy seguro de que lo abran hoy; me dijeron que la red Wifi falla mucho, de forma que en cualquier caso tendré que limitarme a escribir en el Bloc de notas.
Todo lo cual quiere decir que quizá posponga tu paseo hasta el medio día, cuando vuelva. Todavía no acabo de decidirme, pero después del desayuno, una vez saboreados la naranja y el colacao con leche y copos de maíz tostado, con el estómago agradecido y la sensación de que la vida continúa, seguramente volverán mis capacidades decisorias. Porque ahora estoy como sonámbulo, tras una noche de sueño reconfortante, contigo enroscado y roncando de manera que me impide estirar las piernas, en parte porque no acabes en el suelo y en parte por no sacarte bruscamente de tu sueño de gatitas y mariposas.
Ya te has comido tu primera galletita, y en actitud de espera dormitas en el sillón, abierto un ojo pendiente de mis movimientos, que serán el preludio de eso que tanta satisfacción te produce: la vuelta por el barrio.
Por cierto, creo que vas necesitando un diálogo con alguna perrita, completo y con su correspondiente culminación, desde luego. Es difícil encontrarte pareja por estas calles en las que los cánidos estáis tan controlados. Pero ya tienes edad, y lo necesitas. Ya verás que sensación de placer, que ola cálida te invadirá, que alegría. Porque supongo que los perros sentís, en esos maravillosos momentos, lo mismo que nosotros los humanos.

viernes, 9 de enero de 2009

¿De quién es la culpa?

Haideé, Verdial, Pedro Delgado, Reyes Vaccaro, América, María Azahar 0 Luz de Gas y los demás interesándose con todo cariño por nosotros, y les respondemos egoístamente con el silencio y el olvido, encerrados como estamos el uno en el otro, ajenos a todo lo que no sea nuestras miraditas, nuestras carantoñas, los juegos, los paseítos o las noticias que sobre perros sacuden y estremecen —o alegran, claro— las conciencias a lo largo y ancho del mundo.

Cisco, debemos romper esta burbuja que hemos inflado desde dentro, y reconocer que en la vida hay más perros y más personas.

Vamos a enviar a nuestros amigos abrazos, ladridos de alegría, saludos y brincos, para demostrarles que en puridad es una maravilla compartir con ellos estas circunstancias existenciales que en la inconsistencia de los tiempos infinitos y escurridizos, de los espacios interminables y fantasmagóricos, de las mentes misteriosas e insondables y de, en general, nuestro desconocimiento y nuestra perenne duda que alimenta la ignorancia, en las que una especie de ciega lotería, que es benéfica, ha hecho que compartamos juntos, todos los seres vivos de esta increíble bolita giradora en la que habitamos. Vale.